El poder del dinero.

Como todos sabemos, el dinero es el medio que nos permite efectuar las transacciones cotidianas que elegimos hacer.

Tanto en su forma de efectivo como en su forma electrónica, ya sea que dispongamos de más o de menos dinero, todos lo necesitamos, lo usamos y nadie reniega de él.

También sabemos que el circulante en uso es un tipo de moneda que sólo se respalda en la confianza que podamos depositar en dicho medio de intercambio. Es decir, mientras podamos -efectivamente- comprar o vender algo con él.

En este pequeño espacio solo quiero reflexionar un poco sobre el carácter universal de este medio de intercambio, esto es, el que puede ser usado para casi cualquier propósito imaginable y cómo ésto ejerce presión sobre los límites éticos y morales de nuestra especie.

Y sea el caso que dispongamos de más o de menos, es posible ver el efecto que en el uso de esa disponibilidad tiene nuestra naturaleza humana, para bien o para mal. Quien se encuentra en un estado de generosidad, lo será con lo mucho o con lo poco que en ese momento de su curso de vida posea. Quien se encuentra en un estado de egoísmo, escatimará de lo mucho o de lo poco también.

Por estar el dinero estrechamente vinculado al poder, vale recordar que este último constituye la prueba tal vez más difícil para cualquier persona y lo que resulte de dicha prueba muy probablemente se expresará también en el mayor o menor flujo de dinero de quienes lo detentan hacia quienes detentan menos poder, en un punto del tiempo y el espacio.

La manipulación que experimenta la Humanidad en todo el globo, a manos de aquella pequeña y poderosa MetaÉlite a la que aludo siempre, es hoy más evidente que nunca antes. Tanto, que aún cuando una parte de nuestra naturaleza nos despoja de inocencia, el número de personas que viene despertando y dándose cuenta de la acción de aquél 1% aumenta de manera exponencial.

Quienes han detentado el mayor poder en la Tierra, desde Babilonia hasta hoy, nunca como ahora han llegado a temer que sus días de dominio sobre la humanidad estén llegando a su fin. Justo ahora, cuando están haciendo uso de todos sus recursos para aplastarnos de modo definitivo y total, acicateados por alguna motivación aún desconocida.

Esa MetaÉlite del 1% no necesita el dinero, porque tiene el poder temporal en el planeta, pero usa el dinero para controlarnos y ejercer ese poder sobre todos nosotros, en todo tiempo y lugar.

Y un propósito muy claro en el ejercicio de su poder, es el de eliminar ingentes cantidades de seres humanos, regulando su número en función de instalar su tan buscado Gobierno Mundial. Esta ha sido una razón principal para financiar siempre las guerras, ambos bandos de ellas. Por esta razón han generado y financiado las llamadas revoluciones, como la francesa de 1789, para no ir tan atrás, la bolchevique de 1918, la nacionalsocialista de 1933, la china comunista de 1949, las “de colores” en Europa oriental y en el Medio Oriente en la segunda mitad del siglo XX y hoy, el sometimiento de las Naciones a través de la estrategia de las movilizaciones sociales, que usan como cobertura el reclamo justo de los habitantes -fundado en las propias decisiones de aquella MetaÉlite- para avanzar en su agenda globalista, que no puede estar más lejos del beneficio de quienes aparecen como los nuevos revolucionarios.

Hay entonces un presupuesto -caja chica- para los grupos encargados de generar caos y terror en los diversos países, con sus respectivas instrucciones de cuándo y dónde atacar y con qué intensidad. Hay presupuesto para sostener a las fuerzas policiales regulares con sus propias instrucciones de contener aquí y de dejar hacer allá. Está el Cártel de los partidos políticos, que recibe más dinero para mantener a la población dividida, mientras ellos se perpetúan en este segmento de la pirámide, turnándose los diversos sueldos y funciones.

Todo ello debidamente contextualizado en las consignas y desinformación de los medios masivos con un gran presupuesto entregado por la propia MetaÉlite, dueña de esos medios, los que usan para instalar el relato con que buscan alienar a la mayor cantidad de gente posible, y dueña asimismo de la mayor riqueza de la Tierra poseída por seres humanos.

Por encima de ellos, pues, todo se vuelve confuso para un habitante común. Es muy difícil acceder al conocimiento de quiénes son. Lo que está claro es que existe un “por encima de ellos”, los virtuales dueños del planeta que, intuyo, están urgiendo a sus lacayos de la MetaÉlite visible para que completen de una vez el plan de control total conocido como Nuevo Orden Mundial.

Hoy convencieron a la humanidad del auto arresto domiciliario a través del miedo a morir por una infección mucho más psicológica que biológica, a partir de la manipulación genética de ciertos virus y su esparcimiento estratégico; de entregar procedimientos deliberadamente erróneos para tratar a los primeros pacientes afectados de “lo que fuere que sea eso”, de la familia viral corona y declarada como enfermedad el año 2019.

Empero, entre los millones de seres humanos que despiertan, se encuentran también decenas de miles de Médicos, Biólogos, Virólogos, Trabajadores de la Salud de todo el mundo, cuyo conocimiento profesional y sentido común los ha llevado a cuestionar las directrices que el Ministerio de Salud del proto Gobierno Mundial ha venido entregando.

No. El dinero no sirve para comprar absolutamente todo. La MetaÉlite se debate con violencia, se retuerce como una fiera herida al ver amenazado su plan de extender al máximo la ruina económica de las Naciones. Continúa en sus estertores amenazando con nuevas plagas, exigiendo más y más al Cártel político que tiene a cargo en los países, vulnerando las legislaciones nacionales para castigar a todo habitante que ose pensar por sí mismo y actuar en divergencia con su mandato.

Aún no conocemos el desenlace. Estamos en la década final de su Agenda 2030 y aquel Poder Oscuro de ninguna manera renunciará a su afán de dominio sobre la raza humana. La MetaÉlite del 1% siente la presión de sus amos por una parte y su exposición ante nosotros por la otra, viendo debilitarse su hasta ahora incontrastable poder. ¡Claro!, somos cerca de 8 mil millones de seres humanos, y muchísimos entre nosotros simplemente elegimos no seguirles. Creo que algo muy bueno está cerca de ocurrir, para toda la humanidad.

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