Arcontes, lobos y ovejas.

Deng Xiaoping mostró su sentido práctico con la famosa expresión que aproximadamente decía “no importa el color del gato, mientras cace ratones”. El líder del PCC entre 1978 y 1989 sin duda tenía razón y fundamentaba así el vigoroso impulso que permitió al desarrollo de la economía socialista de mercado en China, mediante el cual la MetaÉlite transnacional instalaba en ese país el diseño que desde mucho tiempo antes planeaba para el planeta entero, como 30 años después podemos constatar de manera innegable.

Ese mismo sentido práctico se muestra muy arraigado en la estructura piramidal del poder sobre la Tierra, desde el ápice hasta el estrato -mucho más abajo- que controla a la mayoría de la población mundial a partir de la máxima divide et impera, que tan buenos resultados le ha venido proveyendo por milenios.

Usando la analogía de lobos administrando a las ovejas, las Naciones contamos alrededor de 230 años siendo engañados o avalando el diseño de un sucedáneo de moderna democracia en que se nos presenta dos corrientes ideológicas opuestas principales -a veces más- que nos ofrecen con la vehemencia de un vendedor de cualquier bien innecesario, sus “buenos oficios” como representantes nuestros para llevar adelante un Programa de Gobierno, siempre impuesto por quienes están ubicados sobre ellos en la estructura compleja y misteriosa de esa pirámide. Jamás propuesto por nosotros, la población humana común.

Con el mismo sentido práctico de Xiaoping, a la pequeña y muy poderosa élite mundial no le interesa si el lobo que pone a administrar al rebaño, es rojo o es azul, mientras uno u otro hagan el trabajo sucio de mantener controladas a las ovejas.

Ambos lobos -a veces más- se turnan en las diversas tareas que hacen a su mandato principal, simulando ser contrincantes e incluso enemigos, manteniendo así confundidas a las ovejas, que nunca saben bien desde dónde ni cuándo les llegará el zarpazo, cuándo pueden pasar de ser administradas a ser atacadas por sus supuestos representantes, e incluso muertas, como el alto porcentaje de las más viejas entre ellas, que han sido muertas en las Casas de Reposo en los últimos tres meses en diversos países, con etiqueta Covid-19.

En su confusión, no pocas ovejas acceden a la propuesta de los lobos de traicionar a la gran manada de su especie, a cambio de algún tipo de recompensa mayor o menor según el cometido. Suelen incluso inscribirse en el club de uno u otro de los lobos, tal vez con la esperanza de conseguir algún beneficio por más tiempo o en la creencia de que los cercanos depredadores pudiesen eventualmente volverse sus amigos, quién sabe.

Los lobos por su parte, no las tienen todas consigo, ¡qué va!, acaso algunos muy pocos de entre ellos pueden acceder al oscuro recinto inmediatamente superior en la pirámide, esperando -al igual que las ovejas respecto de ellos- que lo que sea aquello a cuyo hedor y espantosa apariencia parecen haberse habituado, continúe postergando algún inminente perjuicio mientras su pequeña manada de lobos mantenga controlada a la inmensa manada de ovejas, con toda suerte de artimañas para su distracción y sometimiento, incluyendo la intrigante disidencia controlada entre ellas, con el buen efecto que reditúan.

Transitando ya por la primera quinta parte del siglo XXI, a cualquier observador mínimamente despierto le resulta evidente, sin embargo, que aquella MetaÉlite, el 0,1% de la población, muy arriba en la estructura del mando, los amos de los lobos y quienes se entienden con los arcontes que aterrorizan a moros y cristianos, parecen con todo estar perdiendo poder.

Existen entre las ovejas aquellas que hacen una diferencia. Las que pareciendo siempre haber sido muy pocas entre sus pares, de algún modo misterioso han venido dejando de ser la excepción para venirse tornando poco a poco, pero sostenidamente en la regla.

A la MetaÉlite no le importa si sus lobos son azules o rojos…, pero no le gustan para nada las ovejas negras, las que hacen la diferencia en el comportamiento de rebaño, las que se cuestionan, reflexionan y despiertan, las que indefectiblemente generarán el número crítico de ovejas para que la manada completa deje ya de creer en los lobos que suponían haber elegido o, aún peor, dejen de temer a los amos de los lobos.

El tiempo es crítico. Se respira en el aire. Aquellos en extremo poderosos sobre el planeta que, siendo muy pocos, han sabido transmitir de generación en generación sus estrategias y herramientas para mantener el poder que les delegaran sus milenarios ancestros, están muy apurados.

Por eso su arrancar para adelante. Por eso la aceleración en su propósito de instalar a cualquier precio el control y sometimiento absoluto sobre los seres humanos en los seis continentes, y hacerlo ya!

Por supuesto ignoro su motivación para el apuro y si alguien lo sabe me gustaría que lo dijese. Su Agenda 2030 es un plazo perentorio y demasiado cercano. Ya debieron rescindir sus propios plazos finales con anterioridad.

Extrañamente, parecieran estar asustados. Tal vez los arcontes -quienes quiera que sean- les han puesto un ultimatum. Y entretanto, las ovejas pueden despertar en número incontenible, ya no más como burdas seguidoras de la propaganda de los lobos u obedeciendo consignas vacías de los rojos o de los azules que es lo propio de mientras dormían, sino algo terrible para el 0,1%, pueden despertar de verdad, es decir, comenzar a sentir, pensar y hablar por sí mismas, pueden empezar a actuar para sí mismas.

Junio 2020.

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