La Colusión de la Clase Política

Que a los habitantes identificados como “los políticos” no debemos creer lo que dicen sino juzgarlos por lo que hacen, además de ser una opinión que comparto, es una aseveración tan verificable que no vale un céntimo tratar de argumentarla.

La llamada clase política en todos los países arrastra similar triste récord. El “arte” de hablar mucho y decir nada; la mentira  institucionalizada; los privilegios; la defensa corporativa; la rivalidad teatralizada y,  por supuesto,  la corrupción más abyecta. 

Los hechos constituyen evidencia en cualquier campo y pueden sostener legítimamente los razonamientos que a partir de ellos, cualquier persona puede desarrollar para formarse una opinión que, por cierto, nuevos hechos podrán modificar o confirmar a través del curso de su vida.

Todo aquello que ocurre en geopolítica es porque se ha decidido que ocurra. Así es como comprendo -por ejemplo- la aparición y larga permanencia de Fidel Castro y comitiva en Cuba, en las barbas del que se presentó desde ambos lados como su peor enemigo, el gobierno de los Estados Unidos. 

Lo mismo puedo pensar respecto de las llamadas revolución bolchevique y revolución comunista china, así como todas las guerras criminales con sus explicaciones absurdas y sus operaciones de falsa bandera para justificarlas ante las Naciones, pretendiendo dotar de un fondo moral a la barbarie.  

Como he sostenido muchas veces, de la llamada “versión oficial” de cualquier tópico debemos desconfiar, toda vez que se trata de la vocería de quienes están ocupando posiciones de poder en una sociedad dada, aún en la era de las redes sociales, donde a diario se ejecutan ingentes esfuerzos para conseguir el control de lo que el mismo Poder quiere instalar en la mente de las personas.

¿Cómo creer, por ejemplo, que con toda la inteligencia y tecnología disponibles, el discurso oficial del gobierno de Estados Unidos acerca de que la búsqueda de Osama bin Laden haya sido por años infructuosa? Menos ahora que apenas tuvieron la información de una ubicación conveniente de Qassem Soleimani lo asesinaron en Irak como quien abre la puerta de su casa.

¿O la gigantesca farsa construida oficialmente acerca del derribamiento de las tres torres en Nueva York el fatídico 9/11, atribuyéndole su autoría al propio bin Laden? 

En lo que a mí respecta, todo eso no ha sido más que una puesta en escena con la que el Poder Real del planeta ha engañado a propios y extraños, generando un daño inconmensurable en vidas, en miseria humana, en bienes materiales y en oscurantismo.

Hasta donde puedo saber como un habitante más, la irrupción de la primera revolución industrial y del protosocialismo moderno en el siglo XVIII en Europa, que devino en la escisión social conocida como capitalismo versus socialismo fueron pensadas mucho antes de su manifestación pública y notoria. Como ocurre hoy, los movimientos sociales no fueron espontáneos sino que fueron generados desde una MetaÉlite extremamente  acaudalada y poderosa, que ha trasladado su diseño de dominio por sobre las Naciones de la Tierra desde hace muchos siglos. 

Sin perjuicio del rol de los utópicos franceses o de los revolucionarios alemanes del siglo XVIII, es en la capital inglesa donde podemos encontrar el núcleo organizacional de la dicotomía capitalismo-socialismo conque de manera magistral ese Poder Real nos ha venido engañando hasta hoy, manteniéndonos divididos y enfrentados entre nosotros, evitando así el natural movimiento de cada Pueblo hacia su autodeterminación.

El trabajo de Marx y Engels desde Londres en el siglo XIX, es decir, con todo el financiamiento del Poder de Facto a ambos lados del Atlántico, derivaría en la archiconocida y vergonzosa revolución pretendidamente comunista pero en los hechos claramente eugenésica, en un experimento a gran escala para diezmar a la población y someter absolutamente a los sobrevivientes a una sola y misma ideología, es decir, a un único Poder.

De un modo menos ostentoso pero mucho más eficiente para sus fines, el mismo Poder de Facto creó la Sociedad Fabiana en Londres a fines del siglo XIX, generando una simbiosis que denotaba la impudicia de la MetaÉlite, entre socialismo y capitalismo, movimiento que explica muy bien el escenario actual en el mundo y en Chile.

Así, no apareció de la nada el gobierno militar de Hugo Chávez y sus acólitos en 1999, y no es casual sino funcional que Nicolás Maduro pueda permanecer en el cargo de Presidente en Venezuela, pese a la circunstancia por todos conocida que experimentan los habitantes de ese país. 

Los hilos han sido siempre manejados por el oscuro Poder de Facto en la Tierra con una habilidad tal, que ha engañado aún a sus propios títeres, funcionarios, sicarios y cómplices, hasta muy arriba en su esquema de control piramidal. Cuánto más fácil le ha sido engañar a las grandes masas de personas que desde sus respectivas ocupaciones cotidianas observan muy de lejos “lo que sucede”, atribuyéndole a este devenir por toda causa la “suerte” mejor o peor, la bondad o la maldad de tales o cuales lacayos más visibles del Poder Real, como lo son Presidentes, Ministros, Congresistas, Obispos, Periodistas, Rostros de TV, Artistas,  Lobbistas, “influencers”, etc.

Tampoco en Chile accedió por acaso Salvador Allende ni, tres años después, Augusto Pinochet. Como no ha sido sólo un curioso capricho del destino la carrera de posta de 2 x 4, de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, los últimos ¡14 años!.

Los hechos constituyen evidencia y el razonamiento que se funda en ellos, pudiendo incurrir en errores, es completamente genuino.

No fue casual el plan desarticulador de Bachelet en su segundo testimonio, como tampoco el ingreso masivo de migrantes ilegales a Chile que auspició su gobierno obedeciendo a su mandante, que no era la Nación chilena.

La colusión entre grandes empresarios, indistintamente del gobierno de turno,  por supuesto, para esquilmar los bolsillos de millones de habitantes inflando aún más el precio del papel higiénico, de los medicamentos, del pollo y de todo otro producto menos difundido, ha ocurrido porque han podido. Porque se les ha permitido.

El financiamiento ilegal de los partidos políticos de parte de innumerables poderes financieros en el país ha sido posible porque se lo ha permitido. La compra de un Servicio Público como el de Impuestos Internos, para detener la investigación de dicho mega fraude es un hecho; es evidencia.

Asimismo, la sola existencia de los partidos políticos hoy, se debe a que la propia clase que los cobija engañó ostensiblemente a la población en 2017 a través de una reinscripción fraudulenta de militantes, al permitir vía SERVEL que bastase con el envío de un email con la copia de un RUT, haciendo altamente inverificable la honestidad de dicho trámite. En rigor, hoy no deberíamos tener partidos políticos y, por tanto, un gobierno y un Congreso elegido por ellos.

En mi opinión, aquel enorme y oscuro Poder de Facto mundial está pateando el tablero; acelerando hasta la imprudencia y la impudicia su plan de control sobre todos los territorios y todas las Naciones.

Ello me explica lo que ocurre hoy en Chile, cuya Nación está siendo usada cual laboratorio acelerador de partículas humano, destruyendo (ellos dicen deconstruyendo) la forma de vida que nos ha sido familiar con todas sus luces y sus sombras, para instalar a la mayor brevedad -como lo han hecho en China- una vitrina del tipo de mundo y de humanidad que consideran óptimos para sus fines hegemónicos. 

Sólo por inercia continúan en uso los conceptos de “izquierda” y “derecha”, con los que han conseguido mantener dividida a la población durante más de 200 años, al menos bajo esa denominación, pero la tragedia de Chile en nuestros días está ayudando a millones de connacionales a darse cuenta de ello, puesto que la evidencia acusa a toda la clase política de estar coludida para generar el escenario de Estado fallido al que asistimos, tanto desde el gobierno de turno como desde la oposición de turno; toda ella al completo, obedeciendo a una agenda que no es la de nuestra Nación y que, por tanto, no me representa en absoluto.

Enero 2020.

culturabiocentrica.com

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