Basta una chispa para encender un gran fuego.

¡Si lo sabrán allá arriba!; muy arriba, digo, en la pirámide de control que funciona en la Tierra, como puede observar cualquiera que se disponga a hacerlo.

El plan del Estado Profundo -o Poder Real- avanza de prisa, en mi opinión acicateado por su temor a perder la enorme hegemonía que por milenios ha tenido sobre la humanidad.

El pequeño grupo que detenta ese enorme poder planetario, ha mantenido divididas a las personas sobre la estrategia principal de alejarnos de la naturaleza -de nuestra propia naturaleza- diseñando construcciones conceptuales o ideologías y empujando a las gentes a suscribir alguna de sus muchas categorías para así perpetuar esa división entre ellas.

Cristiano, musulmán o judío. Blanco, negro, café o amarillo. Republicano o demócrata y así hasta las categorías de división más espurias y banales, tales como si de un barrio o de otro, de un equipo de fútbol o de otro y así ad aeternum.

El móvil usado para ese propósito es, como sabemos, el miedo. El miedo a no ser, el miedo a sufrir, el miedo a desaparecer, el miedo a morir.

Aquella súper élite que detenta el Poder Real, controla a quienes aparecen ante nosotros como “gobiernos” o “autoridades”, lo que puede denominarse el Poder sólo formal. El Poder formal constituido por lo que conocemos como la clase política, quienes ejercen la política en su acepción pequeña, la del partidismo, del gobiernismo y del oposicionismo, en un juego nefasto de roles que suelen -además- intercambiar muchas veces los mismos actores durante décadas, hasta que instalan su relevo generacional para continuar haciendo el mismo juego.

Postulo que la estructura que conocemos como “el gobierno”, en realidad no gobierna, sino que sigue aquella agenda que le es impuesta desde mucho más arriba en la pirámide de control de la población. Desde el Poder Real.

Aquella oscura agenda del Poder Real, del Estado Profundo, tiene desde siempre entre sus principales objetivos impedir que seamos las propias personas, los habitantes de un territorio, quienes decidamos en todos los asuntos que nos incumben.

En su lugar impusieron el diseño de control que todos conocemos y que, como una gran ironía, muchísimas personas aceptan y promueven.

Impusieron después de otros sistemas que duraron muchos siglos, este de los últimos doscientos cincuenta años al que denominan “democracia”.

Pero esto, gente, no es democracia. Puesto que democracia es la administración de los asuntos que nos incumben a todos, por nosotros mismos. Es el sagrado derecho y el desafiante deber de la autodeterminación.

Gobernar es administrar. Es dirigir los asuntos que a todos competen, por el rumbo que los mismos ciudadanos han resuelto ir. Como el piloto de un velero que, a cargo del timón, gobierna el rumbo de esa embarcación hacia donde todos los tripulantes están previamente de acuerdo en ir. Hay un Capitán en la nave, es verdad, pero ese capitán no se manda solo, sino que obedece al plan de navegación que los interesados en ese viaje han resuelto. 

Lo que tenemos es el sistema diseñado desde el Poder Real en el planeta, una pantomima de democracia; un hacernos creer que los habitantes elegimos a quienes nos gobiernan.

Habrán escuchado que es “una democracia representativa”; pues es falso. No existe representatividad si no elegimos a quienes queremos que nos representen. Quienes aún votan, sólo lo hacen por los nombres de personas que pertenecen a esa clase política. Los nombres impresos en la papeleta de votación jamás fueron puestos allí por nosotros, la gente común, sino que fueron puestos por la misma clase política, con sus múltiples trincheras a donde buscan empujarnos, para así pelearnos entre nosotros eternamente, mientras se aseguran siempre una parte del pastel, mayor o menor; una fracción de poder. Hoy en “el gobierno” y mañana en “la oposición”, siempre dentro del club. Es muy fácil de ver.

¿Porqué este diseño?; ¿porqué nos impiden decidir nuestro propio destino?; ¿porqué no nos dejan autogobernarnos, como personas adultas?

En mi opinión y dicho de un modo extremadamente reducido, la razón es porque nuestra naturaleza, ya saben, nuestra esencia, es precisa y profundamente humana. Si estamos a cargo de nuestros propios asuntos, tenderemos a resolverlos desde la gregariedad que nos es inherente. Resolveremos nuestros asuntos desde aquel sistema de valores que nos define como humanos.

No necesitamos sistemas de pensamiento que actúen como cárceles conceptuales. No necesitamos dogmas sino, justo al revés, precisamos ejercer nuestra libertad humana porque nos llevará en la dirección de todo aquello a lo que aspiramos como hombres y mujeres de bien, antes de ser confundidos y engañados por aquellos dogmas.

Y, por cierto, si nos autogobernarnos, aquél Estado Profundo pierde su poder, con todo lo que ello implica.

Hoy experimentamos con enorme dolor en Chile, las consecuencias de la implantación de esa agenda, que parece imperturbable, donde la división a que me refiero ha utilizado preferentemente el campo de la política partidista, azuzando a las personas a tomar una u otra posición, a elegir una u otra trinchera, manipulando con destreza sus emociones para hacerles desconfiar de sus semejantes hasta el extremo del odio y la violencia explícita. 

No tiene sentido buscar culpables, porque deberemos hacer una lista interminable, que incluirá ciertamente nuestros propios nombres.

Debemos buscar soluciones y ello pasa por no esperar que “todo vuelva a ser como antes”, el gran error que cometemos tras los terremotos una y otra vez.

La estructura de organización social que hemos conocido ha terminado. No sirve más.

Debemos y podemos generar una estructura nueva, que apunte hacia la luz. Que provenga de nuestra propia luz.

Nadie sobra en un territorio y lo que nos desafía es encontrar el modo de organizarnos como habitantes, para construir juntos el modo en que queremos vivir. Todos.

El impulso destructivo, finalmente, apunta hacia la oscuridad y proviene desde nuestra propia oscuridad, aspecto nuestro que aquella súper élite conoce muy bien y maneja con maestría.

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