Despertar o someternos.

Ejerzo mi libertad de opinión al señalar que existe desde siempre un Poder de Facto mundial, supranacional, que busca con denuedo el control absoluto de la población. Ahora aceleradamente. Sus integrantes ya no lo ocultan. Más bien lo están proclamando urbi et orbi, nunca mejor dicho.

En Chile, la oligarquía local obedece al Poder de Facto mundial. Fabrica el relato distractor con asuntos que, si bien son suficientemente graves cada uno en sí mismo, palidecen al lado de aquél que verdaderamente ese Poder está cocinando a nivel global, donde la élite de esta larga y angosta faja realiza servilmente la parte del plan que le han encomendado, a gran beneficio de ese puñado de conciudadanos y a costo de zona de sacrificio para la totalidad de la Nación.

Tal como dijo incansablemente Jordan Maxwell, “nada es lo que parece”.

Tanto en Chile como en Argentina se muestra con nitidez la pérdida de pudor de las élites opresoras respecto de su viejo relato de “la izquierda” y “la derecha”, con pseudo Gobiernos que todavía dicen pertenecer a una u otra ala del espectro político partidista y que en los hechos ya no ocultan la falsedad de aquello. La dicotomía que le ha servido por más de dos siglos al Poder de Facto o Cabal mundial, para hacer el trabajo sucio de deshumanizar a la gente, manteniéndola en perpetua confrontación, ha dejado de serle útil y, entonces, ha resuelto mostrar su propósito de dominación centralizada de la totalidad de la población sobre la superficie de la Tierra.

Cualquiera puede darse cuenta de la escasa diferencia entre una administración de Bachelet y una de Piñera. Lo mismo que ocurre con los Kirchner y Macri en la Argentina, donde uno de los dos continuará en la Casa Rosada al menos un período más. La ostensible influencia de la ONU en ambos países para pautar sendos programas de gobierno, se deja notar en la creciente homogeneidad de los mismos, indistintamente del Presidente de turno. Tal como está ocurriendo en todo occidente, casi sin oposición.

Y en este juego del Cabal participa el completo cartel de los partidos políticos en cada país, donde unos y otros juegan su rol en el gran juego, siendo funcionales los unos a los otros, como sin duda ha sido siempre.

El memorándum de Estudio para la Seguridad Nacional Nº 200, “Implicaciones del Crecimiento Poblacional Mundial para la Seguridad de Estados Unidos e Intereses de Ultramar” o, como se le conoce popularmente, “el informe Kissinger”, escrito en Abril de 1974 y desclasificado en 1989, es meridianamente claro en mostrar el propósito del Cabal, para cuyo cumplimiento sólo tiene un par de escollos importantes: 1) la Familia sana y 2) la identidad nacional de quienes en cada país queremos preservar la respectiva idiosincracia.

La Agenda 2030 “para el desarrollo sostenible” de la ONU -por su parte- develada oficialmente en su texto final en 2015, es una obra de arte de la ingeniería del lenguaje, que rivaliza con los expertos de El Vaticano y su última encíclica, “Laudato si´”, también divulgada en 2015, de modo de que puedo pensar que han sido redactadas y editadas por el mismo equipo. Bajo las órdenes de un mismo Poder.

Puedo preguntarme ¿a qué “Señor” se refiere Bergoglio en su “alabanza”?. Sin duda no se refiere a la Divinidad como yo la concibo. 

No, si respalda el fraude del “calentamiento global”, si estimula las migraciones masivas ilegales, si promueve la desaparición de los Estados Nación, si aprueba la producción de alimentos transgénicos, si -en suma- predica abiertamente el advenimiento de un único gobierno mundial, UN estilo de vida, UNA educación, UN pensamiento, UNA política, UNA espiritualidad tras los denodados esfuerzos ecuménicos de El Vaticano, en fin UN solo Orden…, controlado obviamente por el mismo Cabal, sobre la máxima de que “la unidad es superior al conflicto”…, claro, pero omitiendo que una unidad impuesta es el peor de todos los conflictos.

Este enorme esfuerzo de dominación mundial, sin precedentes en la historia oficial, avanza con ímpetu gracias a su poder financiero y militar sin límites, mostrando un escenario adelantado de su oscuro propósito, en el sometimiento de la población china a través de su sistema de Crédito Social Digital, que le asigna puntaje a cada ciudadano de ese país en función de su sometimiento a las reglas del gobierno dictatorial, hasta en la más simple cotidianidad, a través de la vigilancia permanente de cada habitante, como buscan hacer con la humanidad completa.

Comprendo que aún muchas personas aceptan la noción instalada desde el Poder de Facto mundial, de que existe “la izquierda” y “la derecha” como fuerzas enemigas e irreconciliables. 

Comprendo que muchos creen que Estados Unidos es enemigo de Rusia y de China y de cualquier otro país del “eje del mal”. 

Pero no se trata de Estados Unidos, ni de Rusia, ni de China, ni de Chile, sino del Poder de Facto, Cabal, Estado Profundo o cualquiera de las denominaciones con que a aquella mafia se le conoce, representada formalmente por la ONU. Los habitantes de todos los países son igualmente sometidos por sus respectivos gobiernos -acaso con alguna excepción- controlados cada vez más por ese Poder de Facto.

Es imprescindible que las personas abandonen el marasmo. Es necesario que muchos individuos nos movamos en dirección de la comunidad en que estamos insertos. Es preciso despertar y manifestarnos inteligentemente, con serenidad, asertividad y aplomo. Sin violencia e implacablemente.

Lo que está en juego es el mayor desafío que la Humanidad ha enfrentado jamás.

2 comentarios en “Despertar o someternos.”

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