La soberbia de la clase política.

Escuché hace tres días lamentarse al conocido Francisco Vidal, por la reciente derrota de la coalición política a la que se adscribe, y en medio del análisis que hacía junto al también conocido Joaquín Lavín -adscrito a otra coalición- insistía en un par de conceptos que he escuchado demasiado en los medios.

1)         La gente “no se levantó” para ir a votar o, “se levantó” más gente en Las Condes que en La Pintana, etc. y

2)         Allí donde “perdimos” y “debíamos ganar”, por ej. la propia La Pintana, Lota, Coronel, Lampa, Antofagasta, Copiapó, etc., “no hicimos un buen trabajo”.

Es mucha la soberbia en la clase política. En toda ella. Pues recordarán el triunfalismo de “la derecha” antes de la primera vuelta. Soberbia de todo ese grupo de conciudadanos adscritos a partidos y/o coaliciones políticas.

Quienes optamos -una vez más- por no votar, amén de la heterogeneidad de ese enorme colectivo, somos una consolidada mayoría en Chile.

En esta reciente ocasión, tras la enorme campaña de toda la clase política, incluido -por supuesto- el propio gobierno de turno, lograron motivar a un mayor número de Ciudadanos a que hiciesen el ejercicio eleccionario, pero aún así no consiguieron la mayoría.

La mayor participación desde que se instauró el voto voluntario tuvo lugar en esta segunda vuelta, y alcanzó el 49%.

Quienes no nos prestamos para el juego de la pequeña oligarquía y su instrumento, la clase política, de hacernos creer que ESTO es una democracia, somos una mayoría consolidada, reitero.

No somos “gente floja” que “no se levanta” a votar.

No somos “gente estúpida” que sólo actúa gracias al “buen trabajo” proselitista de los partidos.

No somos “señoras Juanita” susceptibles de “ir a votar” sólo si nos ponen un bus, nos regalan un paquete de tallarines o nos sonríen desde una “paloma” en plena calle.

Es tiempo de que lo vayan aceptando los “ingenieros electorales”. Lo que está sucediendo se explica en un porcentaje significativo, porque el promedio del estado de consciencia de la Nación (todos nosotros), viene subiendo de modo sostenido y ello deviene en un despertar Ciudadano, que ya no se inclina mayoritariamente ante las opciones que la oligarquía le plantea como únicas posibles.

La vida nacional no se reduce a la “opción Sebastián Piñera” o la “opción Alejandro Guillier” -en esta pasada- para cada una de las cuales dicha oligarquía ya tiene su respectivo plan.

Que “el país cambió” lo vienen también repitiendo muchos analistas políticos, queriendo referirse a la Nación, por supuesto, pues el país continúa limitando al norte con Perú…., etc.

Ciertamente la Ciudadanía ha venido cambiando, todos nosotros. No es un cambio homogéneo, pero una arista muy importante de este cambio es la que apunta hacia la emancipación Ciudadana, acicateada por la incomodidad que la propia Consciencia nos genera, al haber aceptado durante toda nuestra historia, endosar nuestra responsabilidad de organizarnos y construir el sistema de gobierno propio, a algún pequeño grupo de conciudadanos que siempre ha estado dispuesto a seguir las directrices de la aún más pequeña élite que ostenta el verdadero poder.

Carlos Ramón.

(del 29/12/17)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s