¿Funcionan las instituciones?

Aún resuena la voz de Ricardo Lagos con su frase “las instituciones funcionan”. Él forma parte de la clase política y, por tanto, hará y dejará de hacer lo que sea aceptable dentro del colectivo al que pertenece. Las instituciones son lo que las personas que las integran son. Punto. Es el tiempo del despertar, de despabilarse y la Ciudadanía -aún tímidamente- lo está haciendo.

No vivimos en una democracia, por ello no tenemos espacio suficiente para tomar nuestras propias decisiones respecto del país que queremos para nuestra Nación y, en cambio, todavía casi la mitad de la población continúa renunciando a su responsabilidad sobre sí, con la cómoda e ingenua actitud de esperar que “los políticos” ( o cualquiera “otros”) sean quienes hagan por ellos lo que sólo ellos pueden hacer. Continúan con el rito de votar por uno u otra de los nombres que menos del 3% de la población registró en la respectiva papeleta.

No debemos creer en las instituciones, pues éstas son sólo una entelequia funcional, hasta hoy, al poder de facto que las controla. 

Sólo podemos ejercer nuestra confianza en nuestros semejantes, las personas naturales, y para ello es menester revisar completamente nuestro sistema de organización Ciudadana. 

Necesitamos asumir el desafío de la autodeterminación, esto es, de modo directo, construyendo una democracia real, participativa y luego representativa, donde el control lo ejerza la propia Nación, creando para ello instituciones funcionales a este propósito y no para que se justifiquen a sí mismas.

Nuestra Nación no necesita la intervención indebida del Estado Vaticano en nuestros asuntos, como de ningún otro Estado extranjero. Sólo debemos establecer lazos de amistad, intercambio y colaboración mutua a partir de nuestros propios intereses nacionales, léase, de la población nacional y no de élite alguna.

No necesitamos una policía ni un parlamento ni una judicatura que obran de espaldas a la Nación, gracias a que como Ciudadanos no hemos decidido tomar el control de nuestros propios asuntos.

El escrutinio público, respetuoso, informado y consensuado es el único modo de alcanzar una administración transparente y funcional a las necesidades y prioridades de quienes habitamos el territorio.

Carlos Ramón.

(del 20/6/18)

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