Un gobierno Ciudadano.

¡No hay izquierdas ni derechas!; los Pueblos debemos terminar de despertar. Al menos suficientes de nosotr@s. En el mundo duro, en la estructura cotidiana del poder, existe arriba y abajo, donde arriba están los muy pocos y abajo las inmensas mayorías.

En el mundo expandido, en la dimensión mayor de la conciencia, donde tod@s estamos comunicad@s, la dirección espacial es la séptima, es decir, hacia adentro. Allí no existe error y es desde allí de donde todo proviene.

El drama inaudito de nuestra especie humana ocurre en la contingencia exterior, al habernos alejado de nuestra dimensión interior, nuestra esencia.

El despertar de las Naciones, por tanto, no es un nuevo antagonismo; no busca un nuevo ciclo de vencedores y vencidos.

La luz que barre la oscuridad, lo hará hasta en el último rincón de penumbra.

En EE. UU., por ejemplo, no vale que sea el 45º Presidente quien diga que el Gobierno es del Pueblo. Eso es algo que sólo el Pueblo puede asumir, decidir e implementar. Quienes han despertado en ese bello país, no caerán en la nueva Trump-a.

En Chile, por ejemplo, no vale que la Presidenta diga que “se” ha iniciado una nueva Constitución “hecha por la Ciudadanía”. Sólo la Ciudadanía puede decidir, elaborar e implementar una nueva Constitución para la Nación.

Ya somos adult@s. No necesitamos apoderados. Podemos conversar directamente.

Los Pueblos en todo el mundo se están manifestando tras un propósito común que habla de integración, respeto, revisión, equidad, honestidad, transparencia…, en una palabra, amor.

Nuestro territorio chileno arde en llamas de fuego y de rabia por estos días.

La rabia debe y puede dar paso a la serenidad.

La Ciudadanía debe y puede hacerse cargo de sí misma.

Un Gobierno Ciudadano es nuestro desafío inmediato. Para ello es menester dejar de jugar el juego de la oligarquía, validando una y otra vez SU diseño para perpetuarse en el poder.

Las personas que hasta hoy integran la Élite que gobierna para sí misma, cederán ante el advenimiento de un Gobierno Ciudadano y se integrarán con tod@s, antes o después.

Cada persona en el territorio cuenta. Nadie sobra.

Es nuestra misión y nuestra oportunidad reflexionar, conectarnos con nuestro interior, observar a l@s demás desde ahí y construir una Nación integrada, sin oligarquía, es decir, con plena participación de tod@s sus integrantes.

Carlos Ramón.

(del 27/1/17)

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