De los tres poderes y el Estado.

El Estado es apenas una abstracción para referirse al sistema de administración y burocracia que demanda la presencia de un colectivo humano interactuando entre sí en un territorio, sólo por vivir cerca, por tratarse la nuestra de una naturaleza gregaria y por la fuerza vital de la misma, que prevalece a pesar del esfuerzo impenitente de la Meta Élite, para conseguir la alienación de las personas y su conversión en entes obedientes, mansas y hasta estúpidas.

La noción de Estado ha sido llevada hasta el paroxismo de su conversión en algo humanoide, una entidad sin alma que la Meta Élite usa en reemplazo de las personas reales. Un elemento dentro de la gran estafa de los muy pocos a las Naciones. Una entidad impostora cuyo uso varía en el tiempo desde un carácter omnímodo cuando la Meta Élite elige conducir por la izquierda y esmirriado cuando escoge la pista derecha.

Inventado por el Poder Real en la ilustración, se concreta -como sabemos- con la república burguesa tras la revolución francesa y se proyecta hasta ahora en la inmensa mayoría de los países, como el gran engaño a la humanidad, a las Naciones, al revestirse de democracia sin jamás haber dejado de estar controlado por el mismo pequeño y poderoso grupo de personas en referencia.

Pseudo democracia y pseudo división del poder en tres instancias o, pseudo control del poder.

Ejecutivo, legislativo y judicial, otra herencia de los “padres fundadores”, con la cual mantener a los pueblos engañados, arrancándoles una confianza inmerecida, sometiéndolos como a niños con promesas siempre incumplidas, con la “esperanza” -muy propio de la mano del imperio romano vaticano- de que los tiempos futuros serán mejores.

Muchas molestias se ha tomado la Meta Élite, el Poder Real, pues necesitan a las masas de gentes generando riqueza a través de su trabajo, para financiar cuanto proyecto negro se les ocurra, tras sus sucios y egoístas propósitos.

No existe democracia ni existe control del Poder Real de parte de las Naciones, puesto que el invento de los tres poderes del Estado jamás estuvo al servicio de las personas.

No existe igualdad ante la ley. Ley que -además- heredamos del imperio romano; un modelo de sociedad que yo jamás querría imitar.

No existe sabiduría ni imparcialidad en el legislador.

No existe en el poder formal del ejecutivo, voluntad de favorecer a la Ciudadanía, sino sólo a los círculos estrechos que se benefician cuando el Poder Real les hace un guiño, poniéndolos en el ejercicio de la administración del Estado, alternadamente.

A las Naciones, por una cuestión de estrategia, se les entrega a veces una mayor participación en los beneficios, en el progreso o desarrollo. Como a la Nación alemana durante los primeros 10 años de Hitler, para que luego le vendieran su alma, con las consecuencias conocidas. Como a la Nación chilena durante los años de crecimiento económico desde fines de la dictadura cívico-militar y el período inmediato posterior, que vio mejorar los indicadores de pobreza extrema y de acceso de la mayoría a muchos bienes y servicios…, migajas comparadas con el enriquecimiento obsceno de muy pocos, enriquecimiento que además ya no se funda tanto en el trabajo productivo, sino en la especulación financiera.

Un autogobierno, o Gobierno Ciudadano, implica revisarlo todo. Significa confiar en el género humano como totalidad. Demanda construir una nueva institucionalidad para regular nuestra convivencia y controlar a quienes nosotr@s elegimos para cumplir funciones en toda la administración.

Carlos Ramón.

(del 12/5/17)

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