El derecho a la vida no es obvio para tod@s.

Para much@s chilen@s el derecho a la vida NO ES OBVIO. Mañana comienza la discusión acerca del aborto en la Comisión de Salud del Congreso y, dada la fuerza con que el legado genocida de Malthus, Pike, J. Huxley, Russel, Kinsey, Brzezinski, Kissinger y tantos otros, ha sido instalado en el ideario colectivo planetario, hoy se hace necesario discutir si debemos matar o no a otros seres humanos. 

Ni el horror de la guerra sin fin ha logrado suprimir el instinto humano de protección de la especie, a pesar de la enorme propaganda y alienación que las Élites inoculan en la población día tras día, para conseguir que la idea de matar a una persona sea asumida como necesaria, aceptable, deseable y hasta celebrable.
Sin embargo, quienes se esfuerzan y empecinan en someter a la población y perpetuar el control sobre ella, por todo el planeta, evidentemente han conseguido extraordinarios avances…, como la relativización de valores y principios humanos que para la inmensa mayoría de nosotr@s continúan siendo intransables.
Y la misma Élite que consigue que la vida humana sea tan despreciable en un contexto de guerra, tiene entre sus logros -a través de estrategias diferenciadas- que mucha gente considere igualmente despreciable la vida de una persona no nacida, de un ser humano concebido y en proceso de desarrollo.
No obstante, estoy convencido de que el genocidio puede detenerse, en su forma de guerra, en su forma de sometimiento por el hambre y la pobreza, en su forma de especulación financiera que quiebra países y en su forma de aborto, esto es, asesinato de niñas y niños en el vientre de su madre.
L@s diputad@s que integran la Comisión de Salud que mañana comienza a debatir sobre el aborto en Chile, tienen un poder inusitado.
Ell@s pueden levantar la conciencia de que la comunidad nacional debe proteger a todas las madres y a tod@s l@s niñ@s, no nacid@s y nacid@s.
Nadie sobra en Chile.
Aún cuando las circunstancias en las cuales haya sido concebid@ un/a nuev@ ciudadan@, sean extremadamente dramáticas, nuestra consciencia de especie humana puede y debe generar las condiciones necesarias para proteger la vida, siempre y en todo lugar.
Podemos zafarnos de las imposiciones alienantes de quienes sólo han buscado, antes y ahora, atenuar y sofocar el sentido de lo humano, en los humanos.
Podemos dejar de pensar y sentir en pequeño…, y acostumbrarnos a pensar y sentir en grande.
No asesinemos niñ@s, guareciéndonos en excusas políticas e ideológicas ajenas a la humanidad.
Más bien generemos las condiciones necesarias para ayudar con eficiencia a las madres durante su proceso de gestación, parto y acogida de toda nueva creatura.
Más bien protejamos a l@s niñ@s durante su desarrollo en el seno de sus madres y su nacimiento, asegurando para ell@s un amoroso recibimiento, indistintamente de si -dadas ciertas circunstancias extremas- algun@s de est@s niñ@s deban iniciar su experiencia afectiva, en un entorno distinto del hogar materno.

Carlos Ramón.

(del 7/9/2015)

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